En un rincón de la vida
sabremos de soledad.
Y nos podremos codear
con lo que solo tenemos.
Un archivo de recuerdos
que nos tratan bien o mal,
consiguiendo rescatar
al ser que tenemos dentro.
Solo surgen como obsequio
alguna sonrisa amada.
y una adorable mirada
que nos alegró el sentido.
En nuestros brazos rendidos
queda azorado el regalo.
Un recuerdo valorado.
de la que nos ha querido.
INGEL LAZARET
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