Ahora que estoy, golpeo, no me siento,
rompo de nuevo la armadura hendida,
empiezo falseando mi lamento,
concluyo durmiéndome en la herida,
que no en mí, en la pared, procura el viento,
y no es mi herida, si la luz perdida
procura ironizar el firmamento
o se recuesta en la cometa huida.
Cínico lebrel, gamo biselado,
de la luna soporto la blandura,
no su misterioso río de leche.
Me duermo, que la sombra fleche
lo que es mi ser y lo que está flechado,
golpe o bostezo, luz o sombra quemadura.
JOSÉ LEZAMA LIMA -Cuba-
Publicado en la revista Fuegos del Sur
No hay comentarios:
Publicar un comentario