Hola, soy la mano izquierda del poeta
quién maneja su control, la misma
que decide si va el en busca del amor;
ésa que un día le dijo por favor hermano
no vayas a cometer un error insano.
Yo la mano izquierda quién fue atrapada
por la de una mujer derecha y quizás fue
la que me robó el cariño del corazón;
el cuál circunda por mi lado y de él soy
el director de esa orquestación.
Sí, yo la mano izquierda le dirijo lo mejor
esos sentimientos nobles y rebeldes
con los cuales él es un buen humano;
un verdadero y leal compañero, asimismo
como un buen conquistador.
Yo, la mano izquierda soy la que busca
diariamente a sus musas, a esas divinas
y escurridizas criaturas; las mismas
que buscan complacerlo con hermosas
letras de amor, sueños y esperanzas;
Sí, soy la mano izquierda. la que anhela
que el sea el mejor compañero de la poesía,
la prosa, los versos, los poemas y acrósticos;
sí, siempre escribiendo cosas que enamoren,
que hagan sentir alegría y hermosa felicidad.
Yo soy la mano izquierda, la que ante el poeta
le dirijo su rumbo y destino, pidiéndole a él
que no intente romper el rumbo, así como tampoco
quiera destruir su camino; quizás crean en si
que los miembros del cuerpo no son importantes.
Claro que lo somos, ya que sin uno de nosotros
ustedes batallarían y tendrían que superar
quizás más obstáculos; claro, en el camino
de la misma vida se superan adversidades
mas ello aunque hagas lo que hagas en ella
sentirás necesidad de las mismas no lo vas a negar.
Sí, soy la mano izquierda; la que apoya, la que ayuda,
la misma que busca puedas comprender que el parital
izquierdo mueve a todo el lado derecho y, que en el cerebro
la contraparte hace la viceversa; realmente en ello
todo interesa, por ello soy la mano izquierda del poeta.
José Elías Valdez Torices
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