domingo, 12 de abril de 2020

AL OTRO LADO DEL ESPEJO


Dicen que detrás de cada espejo hay una vida paralela. A mí me gustaría conocerla y vivirla. Pero no sé si conseguiré atravesar el espejo sin que se parta. Cerré los ojos.
La chimenea estaba encendida. En la mesita un vaso lleno de un vino rojo y un plato con patatas fritas y frutos secos. El televisor apagado. Ella sentada frente a mí haciendo bolillos. Yo haciendo el sudoku del periódico del día.
Por un momento levantó la mirada del mundillo y me miró. No me dijo nada pero no hizo falta. Sus miradas siempre expresaban más que sus palabras.
Aquella noche vi alegría en su mirada. Algo importante iba a ocurrir o había ocurrido. Estaba feliz.
Nueve meses después nació la causa de su alegría de aquella noche: una niña hermosa como un sol de primavera.
Desperté pasado el mediodía. Sudaba. Sería un día muy caluroso. Al mirar el espejo recordé una escena que nunca había vivido. Siempre viví solo. No tuve ni mujer, ni hijos.

JOSÉ LUIS RUBIO

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