Esperaste con las maletas en la playa
al marinero que quisiera cruzar la línea del horizonte.
Las gaviotas hablaban de ti
meciéndose a la orilla de un océano
que desaparecía bajo tus abrigados pies.
El día no moría, te abandonaba otra vez.
Partía a tu destino,
arrastraba consigo el preludio de una fugaz idea.
Y mientras, pasaban cinco años vagabundos.
JUDITH MUÑOZ MACHO -Valladolid-
Publicado en Luz Cultural
No hay comentarios:
Publicar un comentario