domingo, 6 de noviembre de 2016
RECETA CONTRA LA VIOLENCIA
Hay una sonrisa esperando, un espejo a encontrar.
Aunque rota en hilitos y armada o amada tiene
que aparecer. El deseo de una calle con sol,
una palabra italiana, la fe, la cariñosa esperanza,
un campamento a la orilla del lago.
Desandamos los ruidos hasta encontrar la voz.
Nos acostamos a la orilla de una mirada. No es la
alegría, ni el baile, ni el injerto artificial .Es, a lo
mejor, esta hoja que se va llenando, rellenando
como el bizcochuelo que se abre en capas y se
moja con líquidos.
Es esta hoja con fragmentos negros, letras, que
se alzan hasta hacer palabras que arman un
mapa que desande el miedo, la ira, el desamparo,
porque en el lenguaje están todos, el gato debajo
de la cama, una nena con rulos, la arena con
monigotes.
Hay una ecología del alma, más allá de las armas,
de las ruinas, para hacer de nuevo el rompecabezas
o el rompealmas y coser y juntar los pedazos
perdidos, es como si los poetas nos hablaran.
Ese pájaro azul de Bukosky que todos tenemos y
tememos dejar salir, por fin se asoma y canta.
Cristina Villanueva -Argentina-
Publicado en Estrellas poéticas 61
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