sábado, 5 de noviembre de 2016

QUÉ PASÓ


Veo los huecos oxidados
que dejan en el pavimento
los buzones de correos desaparecidos,
e imagino un almacén
como la huella del infierno,
en donde los buzones amarillentos
con las ranuras esculpidas
de cartas certificadas sin recibir,
pugnan por un espacio vital
junto a
cabinas de teléfono
cintas de cassette
y otros utensilios
que ya
despavoridos y ausentes,
hasta perdieron su nombre.

GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-

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