es la estría de mi lengua una serpiente
que se arrastra entre la seca pampa
que se hiere por la extensa franja de la luz aguda:
es el Sol una nervadura que reposa
sobre piedras fatigadas
que platina cumbres y otros ríos
la hoja exhausta de la Madre Coqa
sus vestigios hechos polvo sideral
revisten las casas del más antiguo barro
la tundra helada que se ondula
desnuda a orillas de los Andes
en su cúmulo de bronce y óxido
Inti Punku la puerta lítica fundida en sus jugos vegetales:
del bronce amargo al granito cuárzico
de la andesita virgen al basalto negro
de la cantera líquida al gres rojo y el azufre sideral
es el ascenso de este amor espléndido
que acontece un mediodía
donde el agua mineral es sangre
es mi sangre la vasija donde crece un nido
poblado de toda advocación toda serpiente
entre incienso y semilla
la hebra dolorosa del esclavo
desde la piedra
el Cóndor hizo un primer canto
luego se quebró en cada rostro cifrado
en cada frontispicio de esta Puerta en Sol
Pronuncio este vocablo humilde
que seduce a la primera lluvia de septiembre
su savia intensa escurre en diminutos copos
cual orín inesperado de los dioses:
es la tormenta de los cuatro tiempos
el diluvio andino se está evaporando.
Judith Santopietro -México-
Publicado en Periódico de poesía 91
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