jueves, 3 de noviembre de 2016

NIÑA DE RIZOS


El otro día fui la madre de mi mamá
la abracé,
la levanté temprano y besé su mejilla,
sonrió.
La llevé a la escuela, le leí un cuento,
le enseñé a contar y el día terminó.
Al día siguiente no pude ser la mamá de mi madre.
Despertó, no desayunó,
tenía las rodillas sucias y no hubo quien peinara sus rizos…
traté de hacer un esfuerzo al medio día
para ir por ella a casa de sus primas
no soportaba que anduviera en esos barrios bajos
sola, sola solo una niña de siete años.
Fui la madre de mi madre y entonces la arropé,
le hice saber que todo estaría bien
la vida era así; la muerte era así.
Le canté una canción de cuna para arrullarla,
pues nunca en su vida lo habían hecho.
Le enseñé sobre literatura, teatro y poesía
le di el amor que tanto le faltó
para que al crecer
no tuviera hijos tristes.

PAULINA GARCÍA
Publicado en Ágora 15

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