no, madre, no vengas a buscar consuelo aquí
porque soy patria desvastada.
entre ráfagas de bruma
una jauría furiosa te vio
mendigar agua de morir en otra boca.
en lo más hondo de la tarde la tristeza tenía
la temperatura de tus sueños
y toda la ferocidad del mundo.
no, madre, no pude matarte
por miedo a la resurrección.
ALFREDO LUNA -Argentina-
Publicado en Gaceta Virtual 117
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