Buscaré mi rostro
nuevamente.
Abriré los gajos de
temerosas vigilias
sobre el hecho de muerte
de las clasificaciones.
Papá escapó a la noche
Se quedó junto a mi cama,
mientras cruzaban
sus pies, la frontera
mamá me dejaba
jugar con los collares
de la cajita a lo alto del estante,
(la de flores azules)
en el ropero de espejos biselados.
Ahora es ella quien me besa,
abriéndole las puertas
a la luna
La noche lo lleva a cuestas
Estalagmitas talladas en eclipse,
piedras como grosellas facetadas,
Durante las horas quietas
de jarabes y de fiebres
de siestas y ponientes…
Papá cruza la frontera,
Oruro lo oculta
entre los infinitos caireles
del universo.
Cantaré a las calles nuevamente,
regresarán los óstracas
a mi cuerpo.
Lucrecia Cossio (Argentina)
Publicado en Los puños de la paloma
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