Al sueño que flota en su ingenio
y al caballo del establo con cuerpo de arte,
ambos me significan placer,
pasión de remos y su éxtasis.
En medio de vivarachas brisas
les digo medroso,
(epifonemas de mis vesículas)
¡hoy la lluvia puede gozar
arriando lágrimas de mis ojos!
Hoy susurra el cáliz de una flor
con los fantasmas de mis palabras,
mis lágrimas heridos pétalos de sangre
ya yacen con su larga corola
por galerías en voces de leyendas,
arriar en el olvidar es despertar
a un crecido claustro de antaño
que dará paso a los corazones que sueñan.
Hoy con mi incisión verbosa
puedo llegar en bruma hasta el pináculo
y versar el agua con sus aderezos de plata
mientras rehace calcetas inmateriales,
que guillotinas aditivas al amor
con mi escritura voraz devoran.
Hoy puedo en la frontera de la nostalgia
anidar capullos postrimeros en sus alas
y en solemnidad ermitaña exhalar su aliento,
ha florecido atravesada su oquedad
un esculpido punto final
desojados los pétalos uno tras otro.
Manuel Vílchez García de Garss.
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