miércoles, 9 de noviembre de 2016

ENGAÑADA


Tu mirada cercana me atrapó con visión absorbente,
después te gozaste cuando te cité poemas enlazados
de utopías, fue cuando escribí de tu cuerpo casual esa
mañana, entonces no imaginé que te vería danzar
por mis pupilas hoy rotas de maltratos, ayer vi tu nombre
en el recodo feliz de mi almohada, donde toqué
tus palabras amables ese día.

Navegué con tildes de esperanza, sólo a ratos,
un punto seguido fue mi garantía, y el punto
aparte se dolió una mañana con tu partida,
¡Dejaste huellas de maldades en mi vida!.
Se apagaron mis ojos de deseos claros, locos,
quedando entre los dos las interrogantes,
esa cuna que se llenó de besos, hoy
se agita con los eje del vientre agreste.

Mi hogar se llenó de preguntas inconclusas ese día,
como frío vendaval que arrasa la inocencia,
las lágrimas chorreaban por los suelos sin
clemencia, y las heridas no cierran abatidas.

¡Tú, timador de mente agazapada!
tus palabras capciosas gimen en cielos fuscos,
litigios y absurdos cubre hoy mi cabeza,
fui tu afuma en tu piel rimbombante.

Aún un nido de comas llenan las páginas
del libro de mi vida, en mi transitar dejaste
posada tu adversidad y tu inclemencia,
hoy, voy con un vaivén de decaída.

Ariam Diesel

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