viernes, 18 de noviembre de 2016

DÓNDE


Tantas noches
de incomprensible soledad callada,
de eterna espera
sin que jamás suceda nada.
¿Hasta cuándo?
Hasta que el corazón entienda,
que el amor no se busca, se encuentra.
El hálito del cotidiano
cubre la mañana
fresca y nublada aún
en temprana aurora
ya estoy despierta
recostada en la cama
en comunión con Dios,
sin soltarle la mano.
Cada día que inicia
se despierta inocente
entregando sus páginas,
su materia prima.
Mis manos lo escriben,
lo encuentran, lo sienten
envuelto en alegrías, en penas, en dichas.
Nuevo día con cánticos
de aves tempranas
de perfumes filtrándose
por mi ventana
luz de sol regalándome
en su dulce cara
la esperanza de estar
por siempre iluminada.
Mas mi cuerpo denso
lleno de tristezas
arrinconadas en bultos,
en oscuros escondrijos
viajan por las venas, visitan las células
se encharcan en partes
de ausente movimiento.
Mis pies están cansados,
mi nuca está tirante,
mis pestañas se caen
con el peso del sueño
cerrándome los ojos
para evadir el miedo
de deambular la vida
sin ningún compañero.
Es difícil llegar
y no encontrar a nadie,
guardar en un cajón
las aventuras del día
mágicas, increíbles, sin compartirlas.
Estoy situada en el centro
mismo del infinito
sin moverme hacia arriba
sin regresar abajo.
¿Dónde estará el motivo
para accionar mi canto?
si lo estás viendo, Dios,
dile de mi quebranto.
Ángel de los enamorados
haz tu tarea conmigo…
Regálame la dicha
de vibrar en tu tono,
regálame los días
envueltos en tus alas
acurrucada en tu pecho
materializada en gozo
sentir cada día
mi ser en alborozo.
Para tocar el alba,
llenarme de tus rayos
repartir la luz a través de mis manos,
restablecer las almas
con la voz  del milagro
traerles la esperanza
de vivir mejorados.
Si Tú lo ves, Dios,
dile que ya es mi tiempo
que ya estoy recogiendo
los anhelos secos
del tendedero al sol
de la eterna vida,
los doblo perfectos para guardarlos.
Está listo el corazón,
están listos mis brazos,
está lista mi voz,
están listos mis años,
mi mente está en su punto
y mis entrañas
para alabarte Dios,
mas ya no en solitario.

Quiero sentir esperanza
entre enamorados versos
con miles de mariposas
en revoloteo intenso,
quiero regrese a mis días
el brillo en la mirada
y la sonrisa espontánea,
vuelva a engalanar mi cara.

Permite que el amor,
inevitable se abra paso
y consiga fuertemente
asirse de mi mano,
encienda mis mañanas,
mis tardes y mis noches
y sea más grande la luz
que mis lóbregas tinieblas…

Del libro Anhelhadas de AMARANTA MADRIGAL -México-

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