El roce y la agitación/ de la guerra nuclear;/
hemos matado a golpe de palabras nuestra extinción./
Nuestro fin se va aproximando, la luna se levanta, radiante de terror.
ROBERT LOWELL
Crecí en un mundo de escaladas de intimidaciones entre buenos y malos, cuantas más
bombas atómicas, más seguridad decían ofrecer a sus súbditos.
Los unos y los otros, multiplicaban por mil, las armas necesarias para destruir la Tierra.
Una existencia de botones y teléfonos rojos. Código final de alarma. donde los príncipes
apaciguarían la agresividad de soldados y espías.
Una guerra tan fría, que se cantaban nanas a una luna antártica, en ese helor se desmoronó
el muro del paraíso en la tierra.
En ese tiempo me hice adulto, mirando a la luna helada de terror por la codicia de los
hombres, esperando el día después.
FRANCISCO MUÑOZ SOLER -Málaga-
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