viernes, 4 de noviembre de 2016

CIUDAD POR CIUDAD


Después de la próxima ciudad hay otra. Lo cual puede parecer sorprendente, pero no sé si lo es tanto. Todos sabemos por qué hay ciudades atrás, adelante, abajo, arriba, a los lados de otras ciudades. El ser humano arrasó con selvas, bosques, incluso con los mares, levantando edificaciones sobre éstos para que sean habitadas por las innumerables personas que existieron en el planeta.
Por supuesto, si por mí y mis contemporáneos hubiese sido, esta gran estupidez inmobiliaria no
hubiera sido viable; ha sido un cataclismo artificial cometido por mis ancestros, mis tatarabuelos,
bisabuelos y abuelos. Mis padres y yo estamos pagando el precio. Sin recursos naturales, sin pulmones geográficos, sin un cielo al cual mirar la humanidad se ha estado extinguiendo. Solo me resta, junto a mi familia, hacer lo que tantos otros: recorrer ciudad por ciudad, encontrar los cadáveres y devorarlos, cual carroñeros, para así mantenernos vivos.

Alejandro Bentivoglio (Argentina) y Carlos Enrique Saldivar (Perú)
Publicado en la revista digital Minatura 151

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