Hay a veces cierta fascinación,
al hablar de pájaros,
al pensar siempre en sus alas,
llena mucho con gran satisfacción,
pues ellos las baten orgullosos,
que arma terrible que da envidia,
que humano no quisiera ostentar sin pavor.
Yo me viera con tal recurso,
aquietando el cielo
atemorizando vientos,
obligando a que me teman
por ser el más perfecto,
acaso esto...
Estamos colocado en la tierra y
¿basta dominar los cielos?
Y se derribará la línea imaginaria
que separa la tierra-aire.
Por eso en la ciudad de pájaros
si observas cada detalle podrás
tomar las claves de su aspecto notable
y surcar de inmediato
a la obtención
del enigma del vuelo.
Fernando Zuñiga Fajardo
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