lunes, 7 de noviembre de 2016

CALEIDOSCOPIO


Hacia la oscuridad
se marchó mi estrella,
fugándose, con la risa,
y su cofre de jirafas con espirales.
Dejando una enredadera de juegos
en las tardes vacías
de rayuela y chocolate,
donde los lazos azules
forman cascadas
de fuego y alhelíes,
fue el instante de la cera y el mármol.
Dejó atrás caleidoscopios
sobre las rocas de ojos cerrados
peces voladores y telarañas
de libros no abiertos.
Sin querer posó sus pies de agua
sobre ácido ardiente,
donde los prismas no construyen,
arco iris de tiempo.
Oscuridad, presencia, artificio
Huida, eternidad.

María Jesús Zaldívar Navarro 

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