Callada y llena de armonía;
suponiendo,
cargas tu hechizo
sombra.
Vas conmigo a cualquier lugar,
fiel como una amante
buena y calma.
Mi sombra...
¡Qué sería del orbe
si te olvidase en algún lugar..!
¡Sería un albor impertinente!
¡Vestida de diosa;
dócil terciopelo
sombra!
¿Y quién eres en definitiva?
Tan sólo sombra...
¿Y el hombre que soy?
Poca cosa.
Pobremente albergo
el arcano regocijo de la sombra.
Norberto Pannone (ARGENTINA)
Publicado en Estrellas poéticas 62
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