Abuelo,
yo me quedé sin la ternura
de poder sentarme sobre tus rodillas…
A ti,
te arrebataron la libertad,
la vida,
y hasta tu nombre.
A mí, la oportunidad
de poder escuchar
de tus labios un cuento.
Del libro “La memoria encendida” de
ELADIO MÉNDEZ -Badajoz-
Publicado en Luz Cultural
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