¡Si entendieran de qué carne están hechos esos niños!
¿Qué mirarán sus tambaleantes ojos
que derriban toda lírica moderna hacia el juego
de un espectro sin voz y sin poema?
Alza su voz Goya devorándose a sus hijos,
pintando cabras negras en todas las ciudades,
cual fuesen Átropos desnudados de futuro.
¡Si entendieran de qué sueños están hechos esos niños!
Y su voz es un poema muerto, de puro balbuceo,
una extraña flor de hierro enmohecido.
¡Si entendieran de qué ojos están hechos esos niños!
SALVADOR PLIEGO -México-
Publicado en Gaceta Virtual 117
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