El llanto que del alma fluye preso
--torrente del azote de la vida--
vacía los rencores y los besos.
Queda todo en manos del azar.
Tullido de amor, ¿qué es el ser humano?
Brizna de sal en el sombrío mar.
Regrésate, incauto querubín.
A nadie contaré tu dulce llanto.
Celia Martínez Parra -España-
Publicado en la revista Oriflama 24
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