En su lecho está
a punto de expirar.
El alma no quiere dejar el cuerpo
porque desean tocar las manos
del hijo que marcho lejos
a la fortuna buscar.
Y entre la sombra y la luz.
Entre la muerte y la vida
esta pronunciando tu nombre
mientras le pide al Señor Jesús
que no se la lleve aun.
Que le permita ver, por última vez
al hijo que se fue lejos
tejiendo esperanzas y sueños
para ponerlo a sus pies
y así ella dejara de coser.
Al hijo que llorando le prometió
una pequeña casita y un brasero
y los nietos jugando alrededor
que le dirían, yo también te quiero.
Permíteme madre marchar
dame tu bendición.
Y veras que a mi regreso
se acabará la pobreza.
Agonizando esta en su lecho
recordando a su hijo con amor.
Poco a poco llego el silencio
alejándola del dolor.
Y ella sonríe, sonríe llorando
recordando al hijo que siempre la amo.
Y pronunciando tu nombre
dormida para siempre se quedó.
PATHO PALMA
Compartido por Patricio Antonio
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