Déjame ser
quien trate de hacerte
la más bella de las poesías,
que jamás te han hecho.
Llegaste a mí
en una mañana de enero,
no sé cómo, ni porque,
pero ante mi tú estabas.
Radiante como la luna,
imponente como un lucero,
tu ojos me encandilaban,
y a tus pies quede rendido.
No pasa tan solo por tu belleza,
que si la tienes,
pero mucho más me impacta,
tu humildad y simpleza.
Eres noble y compañera,
eres pasión y eres calma,
eres dulce y terminante,
y por eso solo deseo amarte.
Ayer cayó una estrella,
y por ti le pedí un deseo,
no puedo decirlo para que se cumpla,
pero sabes bien lo que he pedido.
Espero que estas letras,
sientas lo mismo que yo,
al escribirlas yo siento,
que amor sigue existiendo.
Nos separa la distancia,
pero nos une el amor mutuo,
ese amor que sentimos,
así no nos hablemos.
Hoy tengo ganas de gritarlo,
y que mis palabras a ti lleguen,
porque sabes que te amo,
y tú eres… mi mejor poesía.
Claudio Horacio -Argentina-
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