Ni vago es el recuerdo, ni se extingue,
mi amor es mar embravecido;
así es la fuerza que tiene en mi corazón,
que lo siente vivir en sus latidos.
Intensa batalla por vencerlo,
intentando arrancarlo para siempre,
luchando cada noche en mis adentros;
por no volver a encontrarle entre mis sueños.
Cuando creo que estoy a punto de ganar,
mi alma sin piedad grita su nombre,
volviendo a revivir en mi memoria;
en sus brazos la dulzura de mis noches.
Es en vano insistir en olvidar,
imposible obligar al corazón,
este amor está arraigado aquí en mi sangre;
ni muriendo quizá pueda esfumarse.
Mary Soberano
Compartido por Vinicio Obando
No hay comentarios:
Publicar un comentario