Las aceras de los lunes son
pastosas y saladas como
las sopas de sobre.
Son como ciénagas donde
se pierden sumergidas las
llaves de los coches.
Donde los pasos se hunden
y nos impiden correr para
alcanzar el autobús.
Los enamorados se
alejan de ellas para
besarse.
Y ni se dejan ver los gatos
caminando elegantes
por sus bordillos.
Y es que en las aceras de los lunes
se marchitan la flores
que sembramos los domingos.
Del libro “Poliédrica” de
CARMEN RAMOS
Publicado en Luz Cultural
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