lunes, 23 de marzo de 2015

LA PREGUNTA DE MAMMON / EPITAFIO I.


LA PREGUNTA DE MAMMON

¿Cuánto vale tu alma?
Retén en tus ojos tu mirada,
no lances tu paz al viento,
responde:
¿cuánto vale tu alma?
En tus sueños cotidianos,
está tu respuesta.
Tus picores,
tus rozaduras,
son parte del contrato,
parte de tu devoción,
parte del ser
que te restará la vida
y ahora dime:
¿cuánto vale tu alma?
No cierres los ojos
cuando ese viento
use
su poder para cegarte,
no calles cuando el sol
reseque tus labios,
no fingas sordera
cuando te haga esta pregunta:
¿cuánto vale tu alma?
¿Cuánto vale el contenido
de tus bolsillos?,
en tu respuesta estará
el futuro de tus hijos,
de tus padres,
de tus dones.
Mírate más alla
de las ventanas oscuras
y dime:
¿cuánto vale tu alma?
¿Acaso vale tanto
como ese árbol que gira
alrededor de las sombras,
más que la piedra
que permanece quieta
ante las glorias del mundo,
como la oveja que bala
sin presentir
su degüello?
Piénsalo un rato,
cierra los ojos
y dime:
¿cuánto vale tu alma?

EPITAFIO I

YACE AQUÍ la vida loca,
los placeres destemplados,
el poder los ha matado,
con el hambre de su boca.
Se acabaron los juerguistas
y la noche de los viernes,
la miseria siempre en ciernes,
por comer te harás artista.
Artista por delinquir,
sin nada poder guardar,
acostarse sin cenar,
aquí yace hasta el pedir.

Julio G. del Río (Valencia, España)

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