…Y nos fuimos al bosque,
llegamos a un lugar lleno de setas,
me puse contenta y fui a cogerlas,
más me dijo Naam, señora no lo haga,
vea, y con asombro vi que debajo
de cada una, un pequeño gnomo estaba,
era su casita pequeña, y sentadito reía en la puerta,
era lo más precioso que mis ojos nunca vieron,
y estaba el bosque cubierto, de todos ellos.
Me dijo mi maestro,
señora que aquí también tengo,
flores de margaritas, amapolas,
gladiolos y toda clase de florecillas,
son mis verdaderas joyas,
las sembré con mucho amor
para que nacieran diosas,
que son las hadas divinas
que vuelan por el cielo azul,
y parecen golondrinas,
pues vienen y siempre se van,
nunca se quedan a ver,
¿quién les pone de comer?
¡y es que se lo he dicho maestra¡
nadie nunca a mí me ve.
…Y vi que era cierto,
¿cuántas veces nos dan generosidad?
y no nos damos ni cuenta,
nos lo merecemos todo,
más si nos falta el que nos da,
es cuando se vuelven cárceles
nuestras almas,
pues prisioneros estamos
de nuestra propia necesidad,
demos pues las gracias
a todas las almas buenas,
que dan sin pedir nada,
seamos palomas no golondrinas,
y demos amor, a quien nos da.
FRAN TRO -España-
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