He sentido un corcel
Con alas en su lomo
Tú llevabas mi mano
Él iba raudo a tropel
Escogí ser andante
No me juzgues sin saber
Pues te quiero querer
Y brindar de forma aplastante.
Ella juega con las ondas
La brisa mueve las flores
Me pierdo en tus sabores
El céfiro mece las olas
Somos alarde de juventud
Espíritus libres asidos
No me acuses de senectud
Libres seres he bebido.
Ahora quiero saberte
Pues en tu regazo estoy
No anhelo sentir la gloria
Para mí es sentirte
Dejarme embaucar libre
Por tu mano amiga
Ofrecida sin ambages
Llevándome muy arriba.
Dicen las lenguas vivas
Que hemos de entendernos
Nunca estuvimos lejos
Nada curtido en espejos
Uno se yergue a reprendernos
Los otros aplauden el canto
Nada escapa ni al espanto
De ver el pretendernos
Cogidos en un mismo pliegue
Sin amarres ni vientos extraños
No más una inmensa complicidad.
Allá juega el corcel raudo
Ese que no es cauto
Pero es febril adolescente
Brinca en nuestro interno prado
Sin dejarse atemorizar
Devolviéndonos al mar de los cantos.
Santiago Pablo Romero -Triguero-
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