...Y me senté,
empezaron a pasar cabizbajos
totalmente destruidos, pues habían
vencido al todo, y no se esperaba,
una horda inmensa amenazaba
con sus cobardes gritos,
y entendí la ignorancia de los benditos,
de los mal nacidos por el odio
y por su baja estirpe.
…Y me acerqué a los vencedores
para que alzaran sus caras al sol de Aries,
que nadie se escondiera de ser la vida,
de ser siempre la punta de lanza
que abren las fronteras,
para que otros pasten como ovejas,
y felices sean todos halagados, y bendecidos,
porque nosotros sabemos muy bien
de todas sus miserias, y de todos sus escondrijos,
alzad la vista al frente pues,
sentiros lo que hemos sido siempre,
luz en la noche oscura,
donde todos son lo que son,
sin ninguna vestidura.
…Y miré a mi gente y sonreí al cielo.
la luz se alzaba, limpia, pura,
cubierta de fría escarcha,
que como lagrimas heladas parecían
perlas blancas.
…Y miré la sombra, que como luz oscura,
miraba pétrea, impasible, fría,
y me reconocí la luna, la caverna oscura,
la piedad y la pena.
…Y entre esa dos columnas
mi trono puse,
una era blanca, la otra negra,
las dos eran luz,
y a la vez, tinieblas...
FRAN TRO -ESPAÑA-
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