Somos como pájaros heridos
que mueren en sus nidos...
Nostálgicas canciones acunan el alma.
Un quejido un lamento susurra el bandoneón.
Es un día más, caminamos por oscuros parajes
la noche sin estrellas mece el firmamento...
A llegado la hora de partir.
Mantener la frente en alto
no bajar la mirada
reflejo del alma tristeza cotidiana...
Tantos proyectos tantos sueños
quedaron sin la aurora, el ocaso nos encontró
sumidos en silencio, heridos por el olvido...
Caminamos juntos somos dos extraños...
Cuando el amor duele
una historia triste narramos...
Nuestra compañera es la soledad,
ella percibe que nada ha quedado entre tú y yo.
Martha Elena M. Gaspar -Argentina-
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