miércoles, 4 de marzo de 2015

CADÁVER


Me dolió tanto tu muerte
que no creí conveniente
acudir a tu entierro…,
…ni a tu funeral.
Me cogió tan de sorpresa
saber que no volvería
a contar contigo,
a sentirte, temblor a temblor,
entre mis carnes,
que no juzgué necesario
echarte de menos,
añorarte,
llamarte,
gritarte,
tenerte en mi, con tus alegrías,
con tus males…,
…ni con tus desaires.
Me devolvió tan de golpe
a la realidad tu ausencia,
que no tuve tiempo,
tampoco, de desearte…,
y ahora deambulo casi solo,
casi triste, casi
desamparado…,
pero ilusionado de saber
que aún puedo vivir sin ti,
sin tu deseo,
sin tus anhelos,
sin tus esperanzas
y sin tus credos…,
…sobre todo, sin tus credos.

Julio G. del Río

No hay comentarios:

Publicar un comentario