sábado, 28 de marzo de 2015
¡AY, MARÍA DOLORES HIJA Y NIETA DE CLAVOS Y MARTILLO!
¡Ay, María Dolores
hija y nieta de Clavos y Martillo!
¿A quién venís a visitar
ya de tarde por las tardes
en este Templo de Gordas Torres?
En este local,
dice el Diablo,
al blando soplo
de las sombras
se respira
solamente
el mal…
y si te metes
a rezarle
un avemaría
a mi penar…
…allí hay
telarañas
de negaciones mías
que se mueven
como uñeros
o sarmientos
de la luz…
¿Sabes qué?
Déjame
que te lo diga
en tus oídos
con un susurro
de palomas:
En ese lugar
cuando yo era niño
vi en un altar
una hostia
consagrada
que ha vivido
encerrada
en su sagrario
sangrando
claridades
que brillan
como clavos
o como dagas…
!Ay, María Dolores,
no entres en este local
de mis huesos,
mira cuánto tiemblan
en desorden ya
cual capullos de azahares
los latidos de tu corazón
de madre y de doncella!
Ay, María Soleá, María
hija y nieta de los Clavos y Martillo!
¿Por qué insistes
en venir por las tardes
a las cinco en punto en el ocaso
a postrarte a los pies de mi amigo,
el dulce Nazareno de la túnica morada?
¿A qué vienes, si el llanto
de tus grandes, claros ojos
de mujer y de muchacha
no te deja ni rezar…?
…y allí te quedas
empedrada
en tu silencio
y se me arruga
el alma de dolor
al verte
mirando de fijo
a tu hijo
como quien tiene
en su regazo
la flor quemada
que vive aromando
los blandos filos
de las dagas
que se hundieron
en tus latidos!
Lionel Yino Sánchez
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