Madre mía, el dolor me
consume cada día
No ves que lloro noche y día
Al despertar y no tenerte ya con vida.
Cuánto daría por tenerte en este día y no sentirme tan vacío, te fuiste y sin querer me haz dejado en está cruel agonía.
Tu partida, me hiere con dolor de muerte, el corazón de hijo.
Lloro en este cuarto donde el silencio reina y maldigo al destino que cegó tu vera.
Mis lágrimas han rodado por un valle de tormentos ya desiertos y se han truncado
mis pasos en este frío suelo dónde habita mi destierro.
Madre, ¡ay! sí volvieras de ese sueño eterno a donde partiste una tarde de invierno, dejando en mí este desconsuelo, ¡ay! sí volvieras Madre mía, cabría en mí tanta dicha y tanta fuerza para abrazarte y bendecirte en mi agonía.
El recuerdo de tu blanca cabellera, se duerme en mí, cómo ese beso fúnebre que se lleva la última esperanza de la vida.
Parker Casanova Montero -Perú-
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