Al sur de tu mirada
se extiende un paraíso
un delicioso valle,
de horizonte infinito.
Al sur de tu mirada
mis manos dejan huella
recorriendo dichosas,
tus senderos y cuevas.
Al sur de tu mirada
se hace eterna mi boca
besando el bermellón,
de tus labios de moca.
Al sur de tu mirada
se yerguen tus montañas
y mis urgidos dedos,
invaden sus entrañas.
Al sur de tu mirada
guardas aquel oasis
en donde cada noche,
abrevan licenciosos
mis deseos más procaces,
ardientes y golosos.
Al sur de tu mirada
sobre tu amado vientre
me ve tu tibia noche,
después de hacer derroche
del cielo de tu piel
que me impregna el sabor,
a deliciosa miel.
Al sur, siempre hacia el sur
en tu selvático sur
totalmente agotada,
me descubre curioso
el sol de la mañana
porque tú estás aquí,
conmigo en cuerpo y alma
Teresita Madrigal Alfaro -Costa Rica-
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