domingo, 20 de julio de 2014

REENCUENTRO INESPERADO


La noche serena
cobija mi llanto
envuelta en sábanas negras
enlutadas por tu amor
desde que aquella mañana
con un solo te amo
desapareciste de la cama.
La luna se asoma
tímida por la ventana
al verme sumida
en la desesperanza
aquella que tengo
esperando en vano
a que regresaras.
Ocultando mi rostro
entre la almohada
suspiro tu nombre
desde mi angustiada
y afligida alma
apretando mis manos
entre las plumas blandas.
La brisa me envía
un suave susurro
que siento en mi oído
como lejano murmullo
un simple te extraño
se escucha cercano
en la penumbra del cuarto.
Aprieto mis ojos
no los quiero abrir
contengo mis lágrimas
y no las dejo ir
más oigo tu voz
que como un eco repite
que me nombras a mí.
Unas manos firmes
acarician mi cabello
revuelto en el lecho
de tanto sufrir
y unos labios cálidos
se posan ansiosos
en mis mejillas húmedas aún.
Abro mis ojos
y ante mi asombro
mirándome fijo
estabas allí
no era un sueño
ni una pesadilla
palpable tu cara la vi.
Abriste tus brazos
y tu boca sedienta
usurpó la mía
con un ávido beso.
Añoraba lo tierno
de tus ojos negros
y de tu dulce mirada
desde donde extasiado
siempre me mirabas
cuando por la mañana
te despertaba
diciéndote al oído
hermosas palabras.
Volviste a mi vida
volviste a mis brazos
en ese bello
reencuentro inesperado
y en un solo instante
solo sé que
se despertó el alba.

Diana Chedel -Argentina-

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