Préstame diez versos,
solo diez, para con ellos
empezar quizás un soneto
o una elegía al torero
que perdonó al toro primero
y arrojó el estoque al centro del ruedo.
Préstame ahora solo dos
para escribir una oda al amor,
a la más hermosa flor,
que crece en mi corazón
o una décima al trovador
que te cantó una bella canción.
Préstame un pareado
que con varios hilvanados
compondré un épico canto
a los hombres esforzados
que ayudan, a los desheredados
del tercer mundo, con su trabajo.
Préstame tu último libro
para compartir contigo
tus pensamientos y al hilo
de ellos forjar un nítido
futuro que me lleve al camino
donde me sienta plenamente vivo.
JOSÉ LUIS RUBIO
No hay comentarios:
Publicar un comentario