-El sexo a la “tercera edad”-
La luz sobre la piel, se ha vuelto el modo
de acariciar los gatos del espejo:
los ojos en la daga del reflejo
dormidos, la cabeza sobre el codo
y, cuando el corazón lo quiere todo,
la luna del cristal se vuelve un viejo
y agacho la mirada –me protejo-,
mientras busco ese árbol del recodo
donde sentarme al fresco. Y con un gato
en el regazo y otro entre las piernas,
soy más joven, al menos por un rato.
La luz sobre la piel, nos besa loca.
Y abro tu herida: ¡y soy una linterna,
con una llama dentro de la boca!
Antonio Ramos Olmo -ESPAÑA-
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