lunes, 7 de julio de 2014

LA VIDA QUE SE ESCONDE


Dos pestañas de escarcha sobre el suelo
protegen de los vientos a unos ojos
saltones, como iglús en los antojos
del cuerpo y como nubes en el cielo.

Y tu queriendo ser, y un Alma en vuelo
buscando un corazón de labios rojos;
y el Ser amando a Dios, y en los despojos
de la materia oscura sólo el hielo.

Hubo un tiempo de sombras donde nada
latía fuera de tu pecho, donde
sólo existía un Alma en su morada.

Hubo un tiempo de amor que no responde
al reloj de la luz, una mirada
donde eras Dios: ¡la vida que se esconde!

Antonio Ramos Olmo -ESPAÑA-

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