jueves, 3 de julio de 2014

LA TAREA


−No aceptaré otro fracaso sino lo consigues la muerte será tu desdichado destino.
−Señor si me da más tiempo quizás lo consiga.
−El tiempo se acabó, al amanecer volveré y espero por tu bien que lo hayas conseguido.
El duque no dijo nada mas, tan solo me miró una vez más con cara de odio y se fue dejándome allí
encerrado en mi lúgubre laboratorio.
Era un ser despreciable que no aceptaba un no por respuesta. Yo bien sabia que lo que me pedía era un
imposible, aun así intente con todos mis conocimientos de alquimia conseguirlo, pero no me fue posible, ésta sería mi última noche, la muerte vendría a por mí al amanecer.
-Dios mío, tú bien sabes que no es posible, tan solo un loco como mi señor puede creer que exista algún modo de convertir el oro en hierro.
El duque me había ordenado esta urda tarea, por temor a que el rey en su pronta visita a su castillo, descubriera su gran fortuna en este tan preciado metal, reunida tras varios años sin pagar la totalidad de sus tributos al monarca.

Diego Galán Ruiz (España)
Publicado en la revista digital Minatura 125

No hay comentarios:

Publicar un comentario