viernes, 4 de julio de 2014
GROTESCO
Hostigados los genes,
pululan como ratas de cieno
dentro del asqueroso cenicero del cuerpo.
Besando el cielo del Puente de San Carlos,
organizo las pausas y amedrentado
esnifo rayas de internet y fotocopias ajadas
de tu rostro recién olvidado.
Doy besos en los agostos de los calendarios
y me zambullo como un insecto rabilargo
en los pezones como llantas de semirremolques
de mi hendido corazón.
GUILLERMO JIMÉNEZ FERNÁNDEZ -Mérida-
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