miércoles, 9 de julio de 2014

GENERACIÓN DEL DESENCANTO

       
Soledades y Campos de Castilla
guardan recuerdos extraños y alegres
de nosotros, los lectores que fuimos.
Éramos aún ayer todos adolescentes.

Cuando vino el desencanto buscábamos
una lápida donde tomar aire;
hacíamos el poema como se hace el amor,
con exactos gestos desentrenados.

Pasó también ese tiempo. LLega hasta
hoy y hasta mañana la voz del poeta
que una vez dio a nuestro vivir refugio.

Aunque vamos solos después de oírlo,
no vamos solos, nos acompaña él
"con las lluvias de abril y el sol de mayo"


Andrés Acedo
Publicado en Un día es un día Ágora

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