sábado, 5 de julio de 2014

EL “POLACO”


Llegó a la vida con el tango puesto;
lo demás fue destino saavedrense:
el fervor futbolero por platense,
la fidelidad a lo que es nuestro.

Su canto nace puro en la vertiente
de su fraseo modulado en lunas,
azula el empedrado, y ya no hay duda:
el “Polaco” es del barrio y de su gente.

Cuando el abierto patio sea recuerdo
—sombra agachada en la memoria—,
y el último gorrión haya emigrado,
Buenos Aires guardará su historia:
su voz vendrá por cielos del pasado
a reafirmar qué somos y hemos sido.

Del libro Cielo de Coghlan de RUBÉN DERLIS -Argentina-

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