martes, 22 de julio de 2014

DESBORDAMIENTO


Este río que soy, que canta y fluye,
y aboca al fin al mar, en agonía,
perdiéndose en la vasta sinfonía
de oleaje y rumor que lo destruye;

este río, que no se disminuye
por darse a todos, que en su travesía
recoge de las sierras la tardía
nieve fundida que a su cauce afluye;

este río se crece, me rebasa,
desborda sus riberas, y traspasa
el último confín que me fue impuesto.

Este río en mi entraña no se aquieta;
su estrépito es el toque de trompeta
a las andanzas a que estoy dispuesto.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
 

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