domingo, 20 de julio de 2014

DESAMPARO


Ambas, la sociedad y la persona,
son responsables del cruel ultraje
de condenar al débil a un viaje
por tierra extraña, donde lo abandona.

Niño y anciano, aunque en opuesta zona
de su vivir, comprenden el lenguaje
desolador de su orfandad salvaje,
cuya brutalidad los desmorona.

Empuño justiciera cimitarra
para decapitar a quien desgarra
vidas empobrecidas e inocentes.

Y reestableceré la guillotina
para el clan gobernante, que asesina
por inacción; genuinos delincuentes.

FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -In memoriam-
 

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