viernes, 4 de julio de 2014

¿DE QUÉ NACES, VIDA MÍA?


De dónde naces, pregunto,
de qué jardín o qué estrella,
de qué color, amarillo o del verde
de la sierra, de las montañas azules
o de los mares celestes?

No me respondas ahora,
déjame así con la duda,
deja que descubra más,
más sonidos más colores,
más sabores de la sal o de la harina,
de los rosados sabores de las mieles
 y del trigo...

No digas una palabra,
que callada me revelas
los secretos de la ninfa
que en tu vientre se acomoda,
del regazo de los ríos
de tu fuente milagrosa
donde reposan mis sueños
que me aferran a tu pecho.

Aleteando llegan,
silenciosas y vibrantes
las mariposas celestes,
de los lagos placenteros
de los helechos y ninfas.

Polinizan tus encantos
y descubren los colores,
los de tus labios y manos,
de tu piel y tus cabellos,
abren la puerta a mi sino
la de tu cuerpo sediento
para mis lluvias australes...

Y aun así,
con señales semejantes
no descubro los caminos
que han recorrido tus faunas
que te han llevado hasta mí.

Solo auguro mi destino,
el que se ha ligado a ti,
el que venero celoso de tu pasado y el mío,
sin saber de donde vienes,
de que floras de colores, de que mares
de sal y arenas, de los esteros fervientes,
vida mía,
que te han dejado partir en el barco
que en mi puerto ha naufragado tu amor...

RICARDO FLORES JOYA

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