De la luna me dijiste
encendida de pasión,
que tu vida le darías
lo mismo, que tu razón.
Quede por mucho pensando
por qué de tanta obsesión,
por qué si te estoy amando
tú la adoras, más que a mí.
Busque respuesta en la noche
mirándole del balcón,
y comprendí del derroche
que enamora el corazón.
Es el cielo su morada
las estrellas su comparsa,
hoy te entiendo dulce amada
porque en la luna, no hay farsa.
Que razón la del poeta
que se esclaviza extasiado,
buscando sutil respuesta
a su sueño encadenado.
Luna me embelesaste
que razón la de mi amada,
cuando en noche de pasión,
te amaba… e idolatraba.
Celos que me quemaban
hasta que al fin comprendí,
que danzando por los cielos
la luna… nos tiene allí.
DARWIN I. FLORES VARELA
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