Tengo celos del viento de la tarde
Que acaricia tu cuerpo de gacela;
De la brisa, que en tu pecho se cuela,
Impúdica y furtiva, en su alarde.
Desconfío de aquel cielo que arde,
Cuando el día ajetreado se vuela,
y tu ausencia, agobiante, revela,
su espíritu timorato y cobarde.
Tengo celos, mi vida, de la gente,
Que en las calles, caminando te mira…
Deleitando sus ojos con tu encanto...
Del vestido atrevido, insolente,
Que te envuelve, te codicia y suspira…
¡Qué tormento, mi niña, amarte tanto…!
FEDERICO SERVANDO RODRÍGUEZ
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