lunes, 21 de julio de 2014

CADA AMOR RECLAMA UNA VOZ PROPIA


Tu nuevo amor me reclamaba: Otras palabras.
Y al lado tuyo yo intentaba descubrir
otro código, otra lengua que fuese
más de silencios y de risas que de voces.
Sé que fui en el transcurso de ese tiempo
como un enfermo de garganta que ha quedado
inútil para el canto; pero que cierto día
comienza a rehabilitarse: a sentir
necesidad de nombrar: por qué a veces tiene
el semen un perfume de suave lejía,
por qué siempre flota en los cuartos transitorios
la pesadumbre que vendrá al partir,
por qué tu sexo recuerda a una anémona
que yace en el mar... Cada nuevo amor reclama
su propia voz. Pero yo crecí a tu costado
con muy pocas palabras: con silencios
y risas, con pudor igual al que en la infancia
me llevaba a callar. Quizá el mismo egoísmo
que ayer me obligaba a atesorar pesadumbres
hoy hace que esconda –así– mi felicidad.

Guillermo Pilía -Argentina-
Publicado en Suplemento de Realidades y Ficciones 60

No hay comentarios:

Publicar un comentario