Porqué al poeta la pregunta:
¿Quién te inspira?
Acaso, se inspira el poeta?
No es él la inspiración?
Sabe él de su vuelo y de su caminar
de la lluvia y su fragancia en primavera,
de los ojos de un niño, de la fuente que te baña,
de tu piel que embriaga y de tu fuente que derrite,
de las manos que procrean pan y lo bendicen con miel,
Con el sabor y con la vida, sea labriego
o marinero, puerto, pan, vino y abrigo...
La sed que ahogas en tus besos
es la muerte y es la vida del poeta.
La Azucena y la Cecilia son arrullos de la fuente,
la frescura de la Nubia del oasis de los tiempos,
son ternura de agua dulce en caprichos del amor.
La María y el trigal, no son lo mismo?...
La libélula y su enjambre de polen que da vida
y da simiente, la alegría de vivir en la agonía de morir.
Los abrojos y las rosas son una misma canción,
donde boga el marinero, la sal y el mar,
la pasión y el puerto son un mismo cantar.
Si es luna llena que enamora el alma,
o es locura de la noche y la soledad en la oscuridad
deprime corazones de tristeza.
Es el poeta que hace una plegaria o una canción
y la redime...
Canta y llora, el poeta es solo,
y tiene al mundo, los misterios del verbo
y la savia de la tierra.
Siembra en el surco abierto del alma
la simiente de la tristeza, del amor
y el enjambre de la prosa y el verso
en la savia del corazón y las venas
donde enerva la pasión...
Canta y llora el poeta, vive y muere,
su prosa es de mar, de arco iris y ocaso,
sus insomnios son las moradas
del verso y la poesía.
La metáfora que extrae de las moléculas del pan
y de la harina de los tiempos es la que llena de colores
y de aromas el corazón de la mujer enamorada.
Es miel para seducir a la calidez de un beso,
es enjambre de sabores en la abstracción del verso
cuando canta, cuando llora, cuando muere.
El verbo se desnuda para engendrar, para parir,
para crear la vida y renovar la muerte.
Muere el poeta en cada verso y en cada prosa resucita
y no se da cuenta si vive o si muere...
Denle espacio, al poeta, denle tiempo,
algo vuestro que comulgue con dolor y sueños,
algo diferente a sus insomnios,
algo diferente de sus manos tocando el infinito.
Denle vida o denle muerte, es lo mismo,
él sabrá dar pan para el alma!
Él no sabe distinguir si vive o si muere.
Él Existe...
RICARDO FLORES JOYA
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